
15:31 Hrs,10 de Abril de 2078, Santiago de Chile.
Hoy nos pusimos las argollas de matrimonio, sí, nos casamos...
Suena absurdo que a la edad de 68 años decidiesemos casarnos por el civil, después de todas las situaciones vividas junto a él, después de que la mayor parte de mi vida la viví junto a él sin tener ese papel que me índica como su esposa. Hoy nos comprometimos para siempre, hoy prometí amor eterno a su ser. Siempre tuvimos problemas de convivencia, discutiamos amenudo, a veces me daban ganas de terminar nuestra relación para siempre y no volver a saber de él. Como amantes nos esforzabamos bastante y siempre a sido exitante estar juntos y a solas, logramos una comunicación única. Recuerdo una pelea que me hizo llorar muchísimo, me dolió de tal modo que estuve al borde de realizar un viaje fuera del país y no volver hasta olvidar su existencia. Esa vez descubrí una nueva mentira, porque a él le gustaba mentir pero esa vez fue la última que me engaño. También recuerdo una tormenta ocacionada por mí, y fue grande, ya que inicié una relación mientras con él nos dabamos un "tiempo" para reflexionar. Recuerdo que él hizo hasta lo imposible para que dejase a esa persona, hasta que lo dejé, pero no lo hize por él, sino porque yo quize. Nuestras vidas, nuestros vaivenes, nuestro amor a lo natural.
Tolerancia y amor, dos cosas que deben ir de la mano para poder jurar lo que yo a él (a tí mi amor) juré...AMOR ETERNO (te lo juré no solo hoy, sino hace más de 40 años, creo que ya lo sabías ¿no?)
No sé en que momento dejé de pensar que el amor no existía y que la tolerancia tienía límites. Si los matrimonios practiran estas dos palabras mencionadas, no existirían tantos corazones rotos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario